Ayer estuve con casi toda mi familia por parte de madre. Se había muerto uno de los hermanos de mi abuela. Ésta estaba un poco decaída, pero le vino bien ir al funeral, dado que la iglesia (que es una de las más grandes de aquí), se llenó. La verdad es que a mí me sorprendió bastante. Mi tío-abuelo era párroco y yo esperaba que fueran curas y monjas y nuestra familia únicamente. Pero al final de la misa, todos se acercaron a darle el pésame a mi abuela y eso le gustó. Le gustó ver que todos los amigos de la familia estaban allí.
Es una de las misas más bonitas que he visto. La oficiaron 30 curas, increíble, nunca había visto tanto cura junto. En el altar también estaba un primo mío que está en el seminario. Fue bonito.
La última vez que vi a mi tío fue hace cinco o seis años. Me lo encontré por la calle, al principio dudé de si era él, pero era tan característico, con esas gafas oscuras que me acerqué.
- Hola, tío ______ (insertar nombre).
- ¡Hey! Mi sobrinita, la única a la que he bautizado.
Me sorprendió que nada más verme me reconociera. No lo he visto muchas veces en mi vida y, aparte de que me reconoció (que memoria debía tener el hombre), sabía perfectamente que yo era a la que bautizó. La única de la familia a la que le ha dado un Sacramento.
El funeral no duró más de lo normal. Yo fui con mi hermana pequeña. Mi madre fue directamente con mi abuela, con la que estuvo desde por la mañana.
La pequeña se empeñó en ir. Tenía médico, pero aún así se empeñó. Se hartó de llorar. Si yo apenas lo conocía, ella menos. Pero decía “haberse emocionado”.
Luego se empeñó en ir al entierro. Yo no tenía previsto ir, pero las opciones eran:
- Irme a casa de mi abuela y verla triste, teniendo ya compañía de mi madre y otra tía mía.
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